POEMA

Siete


Y sobrevive el viejo con su andar lento pero seguro. Caminando al filo de la vida jugándole una última apuesta a la muerte.
Por esas mismas calles, el azar le cambia el sentido al destino, lo agobia, lo angustia, lo enloquece, lo impacienta.
La sombra, sin escuchar súplicas ni ruegos sonríe…
¡Ruedan los dados!
¡Siete!
El viejo ha perdido, es hora de partir.